Antecedentes

Título Sexenio Absolutista (1814-1820)

El decreto del 4 de mayo de 1814 fue el primer paso de un proceso destinado a restaurar el Antiguo Régimen. La serie de reales decretos de esta etapa serán la expresión de una idea política que no tendrá mayor ambición que devolver al país una legitimidad prerrevolucionaria, desmontando sistemáticamente cuanto habían llevado a cabo las Cortes de Cádiz.

El monarca designó a sus nuevos ministros: el duque de San Carlos (Estado), Pedro de Macanaz (Gracia y Justicia), Manuel Freire (Guerra), Miguel de Lardizábal y Uribe (Ultramar) y Luis Mª de Salazar (Hacienda). El 30 de mayo se modificaba su composición, sustituyendo a Freire por Francisco de Eguía, trasladando Salazar a Marina y para ocupar la vacante de éste en Hacienda se nombró a Góngora.

El decreto de 19 de julio devolvía a cada Secretaría de Estado y del Despacho las atribuciones que disfrutaban antes de 1808. En noviembre se restablecía la Junta Suprema de Estado. Al mismo tiempo se iniciaba el restablecimiento del régimen polisinodial de Consejos, característico de la monarquía española, así como la Sala de Alcaldes de Casa y CortesNueva ventana.

A nivel provincial se abolieron los cargos de los jefes políticos, devolviendo las atribuciones administrativas a los capitanes generales, restableciéndose las Audiencias y Chancillerías; a nivel local se extinguieron los Ayuntamientos constitucionales, a favor de los ayuntamientos, corregimientos y alcaldes mayores, que habían desempeñado tales funciones hasta 1808.

Al mismo tiempo que reponía la antigua maquinaria política, el rey trató de restablecer la situación social existente al comenzar la Guerra de la Independencia Nueva ventana, junto a la preeminencia socioeconómica de los estamentos privilegiados. En el tema económico y financiero, medidas como: la restauración de los privilegios fiscales estamentales; la abolición de la contribución directa, restableciéndose el régimen precedente de rentas provinciales; la liquidación del régimen de libertad industrial a favor de las ordenanzas gremiales; la reinstauración de la Mesta Nueva ventana; la devolución de las propiedades desamortizadas, etc. llevarán al país a una situación de bancarrota. A todo esto se unirá la disminución de la llegada de remesas de plata americana.

Fernando VII empezará una dura represión creando la Comisión de Causas de Estado Nueva ventana con el objetivo de hallar culpables de lesa majestad a cierto número de ex regentes y ex diputados, como fueron los casos de Francisco Martínez de la Rosa Nueva ventana y de José María Calatrava PeinadoNueva ventana.

Los Primeros Pronunciamientos

Frente a la línea restauradora del monarca, se hará manifiesto el descontento de varios sectores de la población, que verán lesionados sus intereses y esperanzas. La crisis social sufrida por el país no dejará de manifestarse incluso entre el Ejército, creciendo la tensión entre la oficialidad de extracción nobiliaria y defensora del orden estamental, y las nuevas promociones de militares, afectos a los ideales liberales, muchos de los cuales habían obtenido sus galones durante la Guerra de Independencia Española Nueva ventana.

El cambio político deseado por estos últimos ya no era posible gracias a la creación y utilización de los organismos públicos, al igual que en 1808. En cambio se optará por la radical solución de la prueba de fuerza, con el apoyo económico de la burguesía y bajo el manto de las sociedades secretas. De ahí que el pronunciamiento se convertirá en el instrumento para sustituir a la Monarquía absoluta recién restaurada, por una monarquía liberal basada en los principios de las reformas gaditanas.

Estos levantamientos militares fueron numerosos durante el Sexenio Absolutista (1814-1820): Francisco Espoz y Mina (1814), Juan Díaz Porlier (1815), Vicente Ramón Richart (1816), Luis Lacy y Francisco Milans del Bosch (1817), Joaquín Vidal (1819). [Para conocer más detalles consulta la infografía] Nueva ventana

El propósito de sus promotores era el de arrastrar a la población una vez iniciado el pronunciamiento, pero a pesar de su decidida fe en el triunfo, todos terminaron fracasando. Sus organizadores fueron descubiertos, apresados y ajusticiados, antes de que sus llamamientos populares a la insurrección pudiesen expandir su eco.

Todas las intentonas, cada una con sus variantes, pecaron de ingenuidad e improvisación, caracterizándose por la precariedad de la organización y su débil trama interna. Aun así, estas aisladas y románticas explosiones, fueron el ensayo del exitoso pronunciamiento de Riego de enero de 1820 Nueva ventana.

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