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La Bibliothèque populaire de Cervantès

Benigno de Ia Vega-Inclán fue uno de los protagonistas de la vida cultural española. A lo largo de su vida llevó a cabo infinidad de proyectos de la más variada índole, desde arquitecto y restaurador, hasta creador de instituciones culturales y museos. También se dedicó a la política y a diversas actividades relacionadas con la gestión y la cultura. A parte de ser el fundador de este museo, también lo fue del Museo del Greco en Toledo y del Museo del Romanticismo en Madrid.

En 1912, siendo Comisario Regio de Turismo entre 1911 y 1928, informó al rey don Alfonso XIII de la situación ruinosa en la que se encontraba la casa. El monarca acogió la proposición y le ordenó la creación de una Institución Cervantina que “evitara la ruina y desaparición de este sagrado recuerdo… para que fuera también honra y gala de la capital castellana”. Por otro lado, el marqués alquiló la casa señalada con el nº 10, para evitar su posible venta y desaparición.

En 1912, Alfonso XIII adquirió la casa nº 14, identificada como la que habitó Cervantes, reservándose Mr. Huntington la adquisición de las dos colindantes, es decir, las señaladas con los números 12 y 16 con el fin de dar “amplitud y desenvolvimiento” en el caso de que algún día lo requiriese la nueva institución cultural. Concluidos todos los trabajos, el rey Alfonso XIII, en 1915, hizo generosa donación al Estado de la casa señalada con el nº 14, que fue aceptada por el entonces Ministerio de Instrucción Pública.

El marqués propuso que se asociara a esta empresa la Sociedad Hispánica de Nueva York, cuyo presidente Mr. Archer Milton Huntington, se adhirió inmediatamente al proyecto. Gracias al “entusiasmo y resolución” del monarca y del magnate americano se siguió adelante con esta empresa. Siguiendo el ejemplo del rey, Mr. Archer Huntington, en 1918, entregó al Gobierno español la propiedad de las dos casas colindantes a la llamada de Cervantes, números 12 y 16.

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