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Paseo cervantino

Cervantes alude en sus obras a diferentes edificios o parajes de Valladolid: algunos han desaparecido y otros están profundamente alterados en su fisonomía. No obstante, con su visita y la recreación de los sucesos que acontecieron cerca de su vivienda se puede sugerir un "paseo cervantino" para intentar trasladarnos a esa época. Haremos una breve recreación de cómo pudo ser el Valladolid de Cervantes, y pasar por la Cárcel de Corte, la Casa del duque de Béjar, el convento de la Trinidad Calzada, el Hospital de la Resurrección, la Puerta del Campo o la Iglesia de San Lorenzo.

Antes de salir del museo echamos una mirada a la escultura del Cristo Resucitado, situada en el jardín desde 1917. Esta escultura presidía la portada principal del Hospital de la Resurrección y que fue escenario de «El coloquio de los perros».

Paseo cervantino Salto de línea

La memoria de la figura y obra de Cervantes se ha continuado honrando mediante varias lápidas situadas en distintos parajes de la ciudad.

Así figuran recuerdos evocadores de su estancia en Valladolid colocados en el solar que ocupó el Hospital de la Resurrección en la Acera de Recoletos, en los muros de la torre de la Iglesia Parroquial de San Lorenzo o en el pretil del Puente Mayor.

Igualmente la ciudad cuenta con calles dedicadas al Licenciado Vidriera (nombre concedido en 1965 a la prolongación de la denominada en 1855 c/ Mendizábal, hoy c/ Menéndez y Pelayo), a La Galatea (concedido en 1965 a la prolongación de la antigua c/ del Candil, hoy c/ de doña Marina de Escobar) y a Dulcinea (al acceso desde la c/ Miguel Íscar a la c/ del Rastro).

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