Columna derecha

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Traje de novia

Las Mariñas, La Coruña, ca. 1900

Este conjunto ceremonial, festivo o dominguero es solemne, todo él negro a excepción de la cofia blanca, que contribuye a crear el icono gallego, la touca. Este antiguo complemento de cabeza realizado en encaje servía a modo de bolsa para guardar el cabello peinado en dos largas trenzas, según los testimonios. Esta concreta es un testigo del pasado, ya que no se han identificado otras tan antiguas, y tiene sobre el tul representada una custodia flanqueada por dos aves, tipo paloma con las patas levantadas en actitud de picar, símbolo de la vida espiritual que ha de guiar a la mujer casada. También destaca el pañuelo merino de talle, de color naranja y denominado “de ramas”, por los motivos florales estampados, aunque podría llevar otro más “de vestir”, que sería de seda labrada. Otra prenda destacada es la saya abierta de paño de lana merina, cuyas siete jaretas decorativas cumplen también una función estructural, pues contribuyen a armar el vuelo y la caída. Sobre el mandil de terciopelo se reproduce un corazón central flanqueado por tréboles, alusivos al amor, bordado con aplicación de canutillos de pasta vítrea. El traje se complementaría con el aderezo gallego conformado por pendientes de tres cuerpos colgantes, el collar de bolas de filigrana del que pende el colgante central, en los que predomina el modelo del sapo, según la denominación local, realizado en plata o plata sobredorada, además de las medallas de Santigo Apóstol, bien con los atributos de peregrino, sombrero y concha, en su caminar hacia la tumba del Apostol, o bien como Santiago matamoros, con su iconografía guerrera, armado y a caballo.

Inventario: MT002316-20, MT002329, MT002335 y MT001983

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