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Movimientos por el territorio

Los grupos humanos de los tiempos de Altamira se movían periódicamente en un territorio amplio que debían conocer bien. Con cortos desplazamientos y en poco tiempo ocupaban cuevas en zonas y medios muy distintos en función de recursos de temporada y del clima estacional. Remontando los ríos vivían en primavera/otoño en espacios más interiores al pie de las montañas, y durante todo el año o en la invernada en la zona litoral y costera.

Dos buenos ejemplos de movimientos por el territorio son las cuevas de Rascaño y Altamira. La cueva de Rascaño se ubica junto al río Miera. Esta cueva fue utilizada en las estaciones de clima más benigno, entre la primavera y el otoño. Los grupos que la habitaron cazaban sobre todo cabras salvajes, hoy extintas. Altamira por su parte, fue ocupada reiteradamente a lo largo de milenios y durante todas las épocas del año. La diversidad de su arte rupestre y de los restos arqueológicos encontrados hace pensar que pudo ser un lugar vertebrador de un amplio territorio; un enclave al que acudían grupos con algún tipo de vínculo.

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Restos de cabra montesa

Rascaño, cazadero en la montaña. Restos de cabra montesa.

La cueva de Rascaño se ubica junto al río Miera, cuando éste se encaja ya entre las primeras montañas en un valle estrecho. Esta cueva fue utilizada en las estaciones de clima más benigno, entre la primavera y el otoño. Los grupos que allí habitaron cazaban sobre todo cabras salvajes –ahora extintas- accesibles en esos montes donde tenían su hábitat favorable y serían abundantes. Durante el invierno, el frío y la nieve harían inhabitable esas zonas, esas cuevas.

Vértebras de salmón

Rascaño, cazadero en la montaña. Vértebras de salmón.

El consumo de salmones es evidente y abundante –hallamos sus vértebras- en todas las cuevas hacia el interior de las regiones cantábricas. A comienzos de primavera y verano, cuando ya han desovado y están debilitados, su captura mediante arponeo resulta fácil y suponía un aporte importante en la alimentación de aquellos grupos humanos, como lo fue también en otras épocas históricas.

Colgantes de huesos hioides de caballo

Altamira, un lugar de agregación. Colgante en hueso hioides de caballo

Correspondiendo al solutrense, conocemos también en otras cuevas cantábricas adornos hechos a partir de cortar en segmentos el hueso hioides, que es plano y alargado. Presentan una agujero para ser colgados o bordados a la ropa y están grabados con rallas paralelas. Como todo adorno personal –incluso en la actualidad-, no es casual y tendría significado o valor simbólico para quien lo portara y para quien lo viera.

Colgante de vieira

Altamira, un lugar de agregación. Colgante sobre pecten jacobaeus (concha del peregrino).

Tres conchas de Vieira (la valva plana, inferior o izquierda; perforadas en la charnela) fueron encontradas juntas, depositadas en el interior de la cueva de Altamira con alguna intención concreta que desconocemos. Ahora, desde hace siglos, identifican a los peregrinos de Santiago de Compostela ¿A quién identificaron hace quince mil años?Salto de línea

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