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Picasso. La visita secreta, 1934

Del 1 de marzo al 30 de diciembre de 2023

Exposición temporal

Picasso. La visita secreta, 1934 Salto de línea

Exposición temporal Salto de línea 1 de marzo - 30 de diciembre de 2023

Salto de línea El Museo del Greco se suma a la celebración del Año Picasso 2023 que conmemora el 50 aniversario de la muerte del artista español más influyente del siglo XX. A propósito de tan señalada fecha y de la relación tan especial existente entre El Greco y Picasso, este Museo celebra una instalación temporal que formará parte del recorrido expositivo del museo desde el 1 de marzo y a lo largo de todo el año 2023. Todo ello para incidir en la admiración e influencia que El Greco ejerció en la figura de Picasso a lo largo de toda su vida, desde sus años de formación hasta sus obras de madurez.

La exposición temporal gira en torno a una visita muy especial que recibió el Museo del Greco durante el verano de 1934. Pablo Picasso, su mujer Olga Khokhlova y su hijo Paulo se encontraban realizando un viaje de incógnito por varias ciudades españolas entre junio y septiembre de aquel verano. En el mes de agosto la familia visitó el Museo del Greco en Toledo. Constituye ésta una visita sumamente especial pues supondría por una parte el encuentro de Picasso con su admirado maestro, y por otra, la última vez que Picasso pisara suelo español.

La exposición temporal se organiza en dos espacios que forman parte del recorrido permanente del Museo del Greco:

Sala I: Trasera del Apostolado

Sala II: Antesala de Sala Polivalente

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En la Trasera del Apostolado, justo a continuación de la Sala donde se encuentran la mayor parte de las obras del Greco que conserva este museo, se exponen tres fotografías y un célebre dibujo.

Las tres imágenes documentan la visita realizada por el matrimonio Picasso al Museo del Greco. Están tomadas en el Jardín Alto del Museo. Un jardín de corte historicista, con su característico porche, decorado con parterres y un pequeño techado lateral. Son tres imágenes de carácter privado tomadas por otro miembro de la familia, probablemente Paulo que contaría entonces con 13 años de edad. Se trata por tanto de fotografías íntimas de un álbum familiar que nunca fueron publicadas en la prensa del momento. En dos de ellas aparece Picasso solo y en la otra aparecen ambos en actitud distendida. Las fotografías están tomadas desde distintos ángulos.

En cuanto al famoso dibujo, es reflejo de un hecho que nos transporta a la época de juventud y formación del artista malagueño. Cuando, allá por el año 1898, un jovencísimo Picasso, que aún no pasaba de los veinte años, siendo estudiante de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, se escapaba al Museo del Prado para aprender de los maestros antiguos. Es entonces cuando escribiría en una hoja llena de esbozos y dibujos una breve pero ilustrativa frase que resume magníficamente su postura ante estos dos maestros “Greco, Velázquez, inspirarme” (con errata incluida).

El joven Picasso encontró en la libertad de forma y estilo y en el misticismo de las figuras del Greco un canal para expresar sus convulsas emociones, algo que demostrará de forma constante durante su etapa inicial. Así, además del arte negro africano, el arte románico o el arte íbero, en palabras del propio Picasso, la libertad del Greco frente a la tradición le sirvió de inspiración para crear el cubismo. En su madurez, el genio malagueño volverá al Greco constantemente, ya sea imitando sus tipologías, especialmente los retratos, o reinterpretando su obra, como cuando en 1969 escribe e ilustra un libro titulado, a modo de homenaje, El entierro del Conde Orgaz.

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En la Antesala de Polivalente, donde finaliza la visita al museo, se exponen otra fotografía y el artículo de periódico.

La ubicación de la fotografía es especialmente significativa en este caso, pues se encuentra justo en el espacio que precede al conocido porche del Museo del Greco. El porche delante del cual aparece inmortalizado el matrimonio Picasso, fácilmente reconocible por el espectador, pues permanece prácticamente igual en la actualidad.

La imagen del matrimonio Picasso puede ser quizás una de las últimas de la pareja. Picasso y Olga Khokhlova se habían conocido en 1917, un año después contrajeron matrimonio y en 1921 nació Paulo Picasso. Justamente un año después de esta visita, en 1935, Picasso acabaría abandonado a la ex bailarina rusa tras casi veinte años de unión por la joven Marie-Thérèse Walter de apenas 17 años. Olga y Picasso se separan, pero la pareja nunca llegó a divorciarse y siguieron casados hasta la muerte de Olga en 1955.

En cuanto al artículo, se expone una reproducción del artículo publicado en la revista “Blanco y Negro” (ABC) en su número del 23 de septiembre de 1934. Un artículo de seis páginas firmado por el poeta Manuel Abril. Es el único artículo de la prensa española que se hace eco de tan ilustre visita. Un hecho sin duda sorprendente siendo Picasso, en aquellos momentos, un artista ya reconocido internacionalmente.

Tras esta visita en el verano de 1934, Pablo Picasso, el artista español más universal del siglo XX, nunca más volvería a España.

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