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Plaza del Rey, 1 - Planta Baja
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La primera localidad de la provincia de A Coruña limítrofe con Lugo es O Meire, desde donde el peregrino se dirigirá camino Melide, lugar en el que destaca su Antiguo Hospital de Peregrinos del siglo XVI, hoy convertido en el Museo Arqueológico y Etnográfico “da Terra de Melide”. Asimismo, esta localidad cuenta con el antiguo convento franciscano de Sancti Spiritus que, construido en el XIV, hoy es el templo parroquial de la localidad. También es digna de ser visitada la iglesia románica de Santa María construida a finales del XII, puesto que en ella se conserva la única reja románica de toda Galicia.
Las siguientes localidades son las de Boente con su Iglesia de Santiago, Castañeda y la aldea de Ribadiso da Baixo, donde se conserva su antiguo Puente Medieval y el antiguo Hospital de Peregrinos de San Antón, edificio que en la actualidad sigue cumpliendo las funciones de albergue público.
En Arzúa destaca la Capilla de la Magdalena, por ser uno de los pocos restos que quedan del Antiguo convento agustino del XIV en el que paraban los peregrinos durante su recorrido y la Iglesia de Santiago. A la salida de la localidad el caminante se topará con la Fuente de los Franceses.
En este tramo final se recorren diferentes aldeas y pueblos, como Santa Irene (perteneciente al municipio de O Pino), O Pedrouzo (de la parroquia de Arca y el Ayto. de O Pino), San Paio (parroquia de Guísamo, municipio de Bergondo) o la Lavacolla (parroquia de Sabugueira, del municipio de Santiago), lugar representativo para el Camino Jacobeo puesto que es aquí donde los peregrinos se quitaban la ropa sucia y la lavaban en el “Arroyo Lavacolla”, al quedar pocos kilómetros ya para llegar a Compostela.
Finalmente, desde el Monte do Gozo se atisban las líneas de la bella ciudad de Santiago de Compostela, entramos en ella por la Porta do Camino hoy desaparecida, situada en la Rúa das Casas Reais e introduciendo al caminante directamente al peculiar trazado medieval de su casco histórico, en donde muchas de sus calles aún conservan nombres de los artesanos que en su momento se situaron en ellas (da acibechería, platerías…). La meta de esos primeros caminantes del recorrido francés finalizaría en la Plaza de la Inmaculada.
En esta plaza también encontramos el Monasterio de San Martín Pinario, convento benedictino del siglo XI, aunque con añadidos barrocos. Destaca por ser el monasterio de mayor extensión en España, solo por detrás de El Escorial (Madrid), llamando la atención en su interior tanto su claustro como su bellísimo retablo mayor detrás del que se sitúa, escondido, el coro de los monjes. En la actualidad, parte de este inmueble se ha modernizado, dedicándose a Seminario Mayor y sede de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). La antigua iglesia es visitable y contiene en salas anexas un interesante museo de arte sacro.
La Seo Compostelana con la imponente fachada de El Obradoiro es en la actualidad el punto cero de encuentro y júbilo de todos aquellos que realizan El Camino. Pero no debemos olvidar que también existe otra puerta con gran significado para la Seo como es la “Puerta Santa”, situada en la Plaza de la Quintana, que se abre únicamente en Año Santo Compostelano.
La Catedral compostelana es un compendio de varios estilos y construcciones realizadas a lo largo de los siglos. La primera estructura medieval, levantada a finales del siglo XI con el obispado de Diego Peláez, dio paso a nuevos añadidos posteriores como su bello claustro plateresco realizado por Juan de Álava y Rodrigo Gil de Hontañón –lugar en torno al cual hoy se aloja el Museo Catedralicio-, pasando por la archiconocida fachada barroca del Obradoiro, hasta ciertas aportaciones neoclásicas, como la fachada de la Azabachería, por citar algunos puntos artísticos a grandes rasgos.
En la misma Plaza del Obradoiro se siente un ambiente especial, ya que en ella confluyen todos los poderes existentes en la ciudad, tanto religiosos como civiles. En este amplio espacio disfrutamos, además de la Catedral, de otros inmuebles patrimoniales de gran importancia, como el Colegio de San Xerome, actual Rectorado de la Universidad, del que debemos destacar su portada gótica tardía, puesto que fue trasladada en 1652 a este lugar desde su antigua ubicación en la Plaza de la Azabachería, momento en el que pasó a formar parte de este nuevo edificio erigido en esta plaza. Otro inmueble representativo de la villa, y que se mantiene imponente frente a la Catedral, es el Antiguo Pazo Raxoi, mandado construir a mediados del XVIII por el Arzobispo a Charles Lemaur. Hoy aloja la sede del Ayuntamiento de la ciudad.
Cierra el otro lado de la plaza el Hospital de Peregrinos de los Reyes Católicos , mandado construir por estos monarcas en el siglo XVI para acoger a los enfermos y peregrinos que llegaban a la villa. Diseñado por el arquitecto real Enrique Egas (1455-1534)
destaca por la innovación en salubridad y cuidados aportados por su diseño; su planta de cruz griega genera en su interior cuatro patios de luz natural que reciben el nombre de los Evangelistas (Mateo, Marcos, Lucas y Juan). Asimismo, debemos destacar la Capilla Real situada en el cruce de sus pasillos, elemento declarado Monumento Nacional ya en 1912. Pero lo que sin lugar a dudas llama más la atención es su imponente portada historiada exterior, ejecutada por los maestros Martín de Blas y Guillén Colás. En la actualidad, este antiguo hospital de peregrinos forma parte de la Red de Paradores Nacionales desde 1986, aunque la inauguración oficial tuvo lugar tras rehabilitar el inmueble en 1954, coincidiendo precisamente con la Celebración de un Año Santo Jacobeo.
En el Catálogo Colectivo de la Red de Bibliotecas de los Archivos Estatales (CCBAE) conservamos el Inventario de fondos del Archivo del Hospital de los RRCC .
Santiago es ciudad universitaria y, por lo tanto, de salvaguarda del conocimiento, como nos cuentan algunos de los edificios dispersos por ella. El Pazo Fonseca hoy es la sede de la Biblioteca Xeral de la Universidad, aunque a lo largo de su existencia tuvo muy diversos usos como convento, seminario, colegio mayor o sede de diversas facultades. Destaca por su proximidad a la Catedral, ya que situado a tan solo unos metros del Obradoiro, su claustro debe ser de visita obligada para cualquier visitante y su fachada de estilo plateresco no deja indiferente a nadie. El fundador de este inmueble fue el Arzobispo Alonso de Fonseca Ulloa (1476-1534) , del que toma su nombre, y se pensó en un primer momento como un centro de estudios superiores donde se enseñase desde las Artes, pasando por supuesto, por la Teología hasta el Derecho. En su diseño trabajaron artistas de la talla de Juan de Álava (1480-1537)
o Alonso de Covarrubias (1488-1570)
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También en la zona monumental, pero ya algo más alejado de la Seo, se encuentra el edificio que, actualmente, acoge la Facultad de Geografía e Historia. Guarda un gran secreto, puesto que en realidad este inmueble formaba parte del gran conjunto monumental que conformaba el imponente edificio de la Compañía de Jesús, como atestigua actualmente su iglesia completamente unida a un lado de su fachada. Pero con la expulsión de los jesuitas en el siglo XVIII, este conjunto arquitectónico pasó a las manos de la Universidad. En la actualidad, la facultad de Geografía e Historia se aloja en lo que sería el claustro, mientras que al otro lado de la iglesia, en el antiguo colegio, se instala la Facultad de Filosofía.
Por supuesto, la ciudad compostelana guarda muchísimos otros inmuebles patrimoniales que merecen nuestra visita, pero no de todos ellos conservamos imágenes en los Archivos Estatales. De entre los que sí custodiamos instantáneas son del convento de Belvís, la iglesia de San Agustín situada en las inmediaciones del característico Mercado de abastos de la ciudad, la iglesia de Santa María Magdalena, la Casa Gótica de San Miguel dos Agros (antigua sede del “Museo de las Peregrinaciones”), la iglesia de San Fiz de Solovio, la iglesia de Santa Susana o la iglesia/capilla del Pilar, ambas situadas en el antiguo Paseo de la Herradura (hoy la Alameda), el Colegio San Clemente o del Monumento a San Francisco realizado por Asorey (1889-1961) y situado enfrente del convento del mismo nombre, donde una de sus partes se destina a ser la sede del “Museo de Terra Santa”.
Como punto final a nuestro recorrido y como apunte anecdótico cabe señalar que aunque en sus primeros momentos el fin del Camino Jacobeo tenía lugar en la villa de Santiago de Compostela; sin embargo, en las últimas décadas, muchos peregrinos deciden terminar su recorrido en Finisterre.