Ud está aquí:
  1. Presentación
  2. La Convención

La Convención de Patrimonio Mundial

La Convención de 1972 para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural es el instrumento que establece que ciertos lugares de la tierra poseen un “Valor Universal Excepcional” y pertenecen al patrimonio común de la humanidad y, por tanto, deben ser conservados para las generaciones presentes y futuras.

El Valor Universal Excepcional (VUE)

Subir

El Valor Universal Excepcional significa «una importancia cultural y/o natural tan extraordinaria que trasciende las fronteras nacionales y cobra importancia para las generaciones presentes y venideras de toda la humanidad.» Por ello, la conservación de este patrimonio es de gran importancia para el conjunto de la comunidad internacional.

Entre otros criterios, se considera que un bien posee VUE si cumple requisitos como representar un intercambio de valores humanos considerable, aportar un testimonio único sobre una tradición cultural o ser un ejemplo eminentemente representativo de un tipo de construcción o de conjunto arquitectónico o tecnológico.

¿Qué es?

Subir

La Convención define el tipo de sitios naturales o culturales que pueden ser considerados para su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial.

Establece además los deberes de los Estados Parte en la identificación de sitios potenciales y su papel en la protección y conservación de los mismos. Al firmar la Convención, cada país se compromete a conservar no solo los sitios del Patrimonio Mundial situados en su territorio, sino también a cooperar en la preservación del Patrimonio Mundial de otros países. Se alienta también a los Estados Parte a integrar la protección del patrimonio cultural y natural en sus programas de planificación, a formar a sus profesionales y desarrollar servicios ligados a su entorno, emprender investigaciones científicas y técnicas de conservación y adoptar medidas que vinculen los valores de su patrimonio a la vida cotidiana de la comunidad.

La Convención además explica cómo se utilizará y administrará el Fondo del Patrimonio Mundial y en qué condiciones se puede proporcionar asistencia financiera internacional.

Establece la obligación de los Estados Parte de informar periódicamente al Comité del Patrimonio Mundial sobre el estado de conservación de sus bienes. Estos informes son cruciales para el trabajo diario del Comité, ya que le permiten evaluar el estado actual de los sitios, decidir sobre las necesidades específicas del programa y resolver problemas recurrentes.

También alienta a los Estados Parte a fortalecer la apreciación del público por los bienes del Patrimonio Mundial y mejorar su protección a través de programas educativos e informativos.

Breve historia de la Convención

Subir

La idea de crear un movimiento internacional para la protección del patrimonio surgió después de la Primera Guerra Mundial. La Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de 1972 se desarrolló a partir de la fusión de dos movimientos separados: el primero centrado en la preservación de los sitios culturales y el otro relacionado con la conservación de la naturaleza, impulsado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El hecho que suscitó especial preocupación internacional fue la decisión de construir la Presa Alta de Asuán en Egipto, que habría inundado el valle que contiene los templos de Abu Simbel, un tesoro de la antigua civilización egipcia. En 1959, tras un llamamiento de los gobiernos de Egipto y Sudán, la UNESCO lanzó una campaña internacional de salvaguardia. Se aceleró la investigación arqueológica en las áreas a inundar. Sobre todo, los templos de Abu Simbel y Philae fueron desmantelados, trasladados a tierra firme y vueltos a montar.

La campaña costó alrededor de 80 millones de dólares, la mitad de los cuales fueron donados por unos 50 países, lo que demuestra la importancia de la solidaridad y la responsabilidad compartida de las naciones en la conservación de sitios culturales destacados. Su éxito dio lugar a otras campañas de salvaguardia, como salvar Venecia y su laguna (Italia) y las ruinas arqueológicas de Moenjodaro (Pakistán), o restaurar los complejos del templo de Borobodur (Indonesia).

En consecuencia, la UNESCO inició, con la ayuda del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), la preparación de un proyecto de convención sobre la protección del patrimonio cultural.

Finalmente, todas las partes interesadas acordaron un texto único. La Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural fue adoptada por la Conferencia General de la UNESCO el 16 de noviembre de 1972. La misma Conferencia General adoptó el 16 de noviembre de 1972 la Recomendación relativa a la Protección, a Nivel Nacional, del Patrimonio Cultural y Natural.

Fechas clave de la historia de la convención

Subir
  • 1972. Adopción de la Convención de Patrimonio Mundial
  • 1975. Ratificación de la Convención de Patrimonio Mundial
  • 1978. Redacción de las Directrices Operativas
  • 1992. Introducción del concepto de Paisaje Cultural
  • 1994. Adopción de la “Estrategia Global para una Lista de Patrimonio Mundial representativa, equilibrada y creíble”
  • 2002. Objetivos estratégicos de las “4 Cs”: Credibilidad, Conservación, Capacitación y Comunicación
  • 2007 … y la “5ª C”: Comunidad
  • 2014. Se inscribe el sitio número 1000 en la Lista de Patrimonio Mundial
  • 2022. 50 Aniversario

¿Qué implica en la actualidad?

Subir

La Convención busca la protección del patrimonio cultural y natural, estableciendo mecanismos eficientes para lograrlo, como es la creación de Planes de Gestión o la Cooperación Internacional entre los Estados Parte.

Al considerar el patrimonio tanto cultural como natural, la Convención nos recuerda las formas en que las personas interactúan con la naturaleza y la cultura y la necesidad fundamental de preservar el equilibrio entre ambos.

El beneficio general de ratificar la Convención del Patrimonio Mundial es el de pertenecer a una comunidad internacional de apreciación y preocupación por los bienes de importancia universal que encarnan un mundo de ejemplos sobresalientes de diversidad cultural y riqueza natural.

Los Estados Partes de la Convención, al unirse para proteger y cuidar el patrimonio natural y cultural del mundo, expresan un compromiso compartido de preservar nuestro legado para las generaciones futuras.

El prestigio que proviene de ser un Estado Parte de la Convención y de tener sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial a menudo sirve como catalizador para crear conciencia sobre la preservación del patrimonio.

Un beneficio de la ratificación, particularmente para los países en desarrollo, es el acceso al Fondo del Patrimonio Mundial. Estos fondos sirven para ayudar a los Estados Partes a identificar, preservar y promover los sitios del Patrimonio Mundial.

La asistencia ante emergencias también puede estar disponible ante acciones urgentes que se necesiten para reparar daños causados ​​por desastres naturales o provocados por el ser humano. En el caso de los sitios incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, la atención y los fondos tanto de la comunidad nacional como internacional se centran en las necesidades de conservación de estos sitios particularmente amenazados.

Finalmente, la inscripción de un sitio en la Lista del Patrimonio Mundial trae consigo un aumento en la conciencia pública del sitio y de sus valores destacados, aumentando así también las actividades turísticas. Cuando estos están bien planificados y organizados respetando los principios del turismo sostenible, pueden aportar importantes fondos al sitio y a la economía local.

Retos de futuro

Subir

Algunos de los mayores retos de la Convención son fortalecer la Credibilidad de la Lista de Patrimonio Mundial, como testimonio representativo y geográficamente equilibrado de bienes culturales y naturales de Valor Universal Excepcional.

Además de ello, es cada vez más urgente asegurar la conservación efectiva de los bienes del Patrimonio Mundial, mediante el desarrollo de Planes de Gestión adecuados a la naturaleza, valores e identidad de cada sitio, y que se actualicen con periodicidad.

Algunas de las amenazas más relevantes para todos los sitios declarados, tanto de carácter natural como cultural, son los efectos del cambio climático. Se hace cada vez más necesaria la formación y concienciación sobre esta realidad, además de la formación continua y la adaptación sostenible.

Lograremos aumentar la conciencia pública, la participación y el apoyo al Patrimonio Mundial, mediante la transmisión de sus valores a todas las generaciones. Por ello es importante facilitar y alentar el papel activo de las comunidades locales en la implementación de la Convención, favoreciendo su involucración en la toma de decisiones y facilitando su participación en la gestión sus bienes.

Subir