Biblioteca de la Sección Especial

Biblioteca Teosófica

Dentro del ámbito de interés de la Sección Especial se encontraban también las diferentes ramas locales de la Sociedad Teosófica que se habían desarrollado en España desde finales del siglo XIX. Entre los ejemplares que hoy se conservan en el Centro Documental de la Memoria Histórica, por su cantidad y riqueza destacan los de la biblioteca de la Rama de Madrid, conservándose también un importante número de volúmenes de la Rama de Bilbao.

La Sociedad Teosófica se fundó en 1875 en Nueva York impulsada por la aristócrata rusa Helena Petrovna Blavatsky y el coronel estadounidense Henry Steele Olcott, que elaboraron una doctrina sincrética basada en el diálogo de las culturas de occidente y oriente e intentaron adaptar las filosofías hindú y budista con las tradiciones occidentales. Oponiéndose al materialismo ateo, suponía una crítica y una aceptación de todas las religiones, fundidas en una base esotérica, con una doctrina de fraternidad mundial, bajo el lema "no hay más religión que la verdad". La sociedad instaló su cuartel general en la India, en la población de Adyar, y se extendió por todo el mundo con gran rapidez, organizándose grupos teosóficos locales.

Blavatsky, tras su muerte, fue sustituida por Annie Bessant y el movimiento continuó con un desarrollo exitoso no carente de tensiones y conflictos, como el que llevaría a Rudolf SteinerNueva ventana a separarse y fundar la Sociedad Antroposófica o a Alice BaileyNueva ventana a crear la Arcane School. En 1911 se creó la Orden de la Estrella de Oriente, como plataforma para preparar la venida de un Gran Maestro espiritual, misión para la que se preparó al joven KrishnamurtiNueva ventana, aunque él mismo disolvería la orden en 1929.

Además de la Orden de la Estrella, fueron varias las asociaciones subsidiarias que surgieron en torno a la Sociedad Teosófica, como las organizaciones juveniles de la Cadena de Oro y la Tabla Redonda, o el Templo de la Rosa Cruz.

El teosofismo español se desarrolló gracias a Francisco Montoliu y José Xifré, primeros españoles en ingresar en la Sociedad en el año 1889. El ingeniero Francisco MontoliuNueva ventana era hermano del crítico literario Manuel y del urbanista Cebriá y se convirtió en el primer presidente del Grupo Teosófico español, hasta su temprana muerte, ocurrida en 1902. José Xifré Hamel Nueva ventanafue el gran mecenas de la Sociedad y pasó a ser el sustituto de Montoliu en la presidencia. Nieto de un indiano catalán, su gran fortuna sirvió para financiar los proyectos teosóficos, ofreciendo incluso su palacio árabe en Madrid para las reuniones de la sociedad. Esta construcción neomudéjar ocupaba la esquina formada entre la calle del Prado y la de Lope de Vega, en el mismo lugar que hoy ocupa el edificio del Ministerio de Sanidad. Los problemas económicos por los que atravesó Xifré le obligaron a venderlo en 1914.

César González-Ruano dedicó una semblanza a la figura de Xifré en el periódico La Libertad (Prensa HistóricaNueva ventana), ironizando sobre quien "tuvo toda su vida una rara habilidad para irse quedando sin dinero" y afirmando cómo favoreció espléndidamente toda clase de aventuras intelectuales y dio vida con innumerables gastos a la Sociedad Teosófica, imprimiendo múltiples obras y mandando traducir todo cuanto podía tener interés en su tiempo.

Xifré, un hombre de gran cultura, cosmopolita educado en París, atraído por los círculos ocultistas y orientalistas, ayudó y fomentó la traducción al castellano de las principales obras teosóficas y apoyó proyectos editoriales como los emprendidos por Ramón MaynadéNueva ventana y su mujer Carmen MateosNueva ventana, que fundaron a principios del siglo XX la editorial Biblioteca Orientalista.

La actividad traductora adquirió unas importantes dimensiones, tanto de los escritos de los principales autores teósofos extranjeros, de habla fundamentalmente inglesa, como Blavatsky, Olcott, Judge, Besant, Mead, Leadbeater, como de obras clásicas de la tradición oriental, al estilo de el Bhagavad-gītāNueva ventana. En estas labores lingüísticas no sólo participaron los fundadores Montoliu y Xifré, sino un amplio elenco de seguidores como José Roviralta, José Plana y Dorca, José Melián Chiappi, Viriato Díaz-Pérez, Federico Climent Terrer y Julio Garrido.

Escritos propios o traducciones se difundieron además periódicamente gracias a la edición de revistas como Estudios teosóficos y, sobre todo, Sophia. El movimiento teosófico atrajo a miembros de las altas capas sociales y a diferentes profesionales e intelectuales, influyendo en la estética modernista, y a él se acercaron personalidades como los escritores Valle Inclán, Juan Valera, Edmundo González Blanco, Mario Rosso de Luna o el arquitecto Arturo Soria. La Guerra Civil española supuso una ruptura en la evolución de ese primer teosofismo español, simbolizada en el fusilamiento de Manuel Treviño en 1939, masón y uno de los teósofos más destacados de los años veinte y treinta.

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